El Ministerio de Finanzas ha extendido al 30 de octubre de 2026 el plazo para que las empresas con facturación anual superior a AED 50 millones contraten un Proveedor de Servicios Acreditado (ASP). La obligatoriedad del régimen sigue fijada, en cambio, para el 1 de enero de 2027. Apenas dos meses entre la firma con el proveedor y la entrada en producción. Ese desfase es lo que conviene mirar con detalle, porque está condicionando el ritmo real de los proyectos en marcha.
Muchas compañías han leído la prórroga como un margen recuperado, y la lectura es errónea. El regulador ha admitido en realidad que el mercado de proveedores no estaba preparado para absorber la demanda concentrada que se preveía para julio, y ha reubicado esa concentración tres meses más adelante. El calendario operativo del proyecto no se ha movido. Una compañía que firme con su ASP en octubre arranca el proyecto de integración con menos de doce semanas hasta la obligatoriedad. Y eso asumiendo que el ERP responde en plazo, que la configuración del esquema Peppol funciona a la primera y que el reporte a la Federal Tax Authority no arroja incidencias en preproducción. Tres supuestos optimistas a la vez son demasiados para una empresa con varias entidades, ERPs distintos por filial o procesos de facturación no consolidados.
Por qué el proyecto no es de sistemas
Buena parte de los retrasos que estamos viendo empiezan incluso antes de la firma con el proveedor: en cómo se enmarca el proyecto internamente. Las compañías que lo tratan como un asunto de IT terminan tarde porque descubren a mitad de implementación que afecta a fiscal, a compras, a ventas, a tesorería y a los datos maestros de clientes y proveedores. Cada una de esas áreas tiene su propio ciclo de decisión, y cualquiera de ellas tiene capacidad de bloquear el avance.
La revisión interna que conviene tener cerrada antes de sentarse con un ASP cubre el inventario de tipologías de operación (B2B, B2G, intercompañía, transfronterizas), el estado de los datos maestros, la compatibilidad técnica del ERP con los esquemas Peppol, y la existencia de contratos comerciales con cláusulas de facturación que puedan necesitar adenda. Sin ese mapa previo, la implementación entra a ciegas, los plazos se disparan y la negociación con el proveedor parte en desventaja porque la empresa no sabe describir su propio alcance.
El piloto del Ministerio: la palanca infrautilizada
Desde abril de 2026 el Ministerio mantiene operativo un piloto del modelo de cinco esquinas que permite a las empresas intercambiar facturas Peppol antes del arranque obligatorio. Es probablemente la herramienta más desaprovechada de todo el proceso. Permite detectar incompatibilidades de ERP, validar el mapping fiscal y probar el reporte a la FTA con volumen real pero sin sanción regulatoria. Las incidencias que afloran en esta fase, como códigos fiscales mal mapeados, rechazos por validación XML o problemas de firma electrónica, son exactamente las que en producción generan multas y bloqueos de cobro. Las compañías que están entrando ahora llegan a enero de 2027 con el sistema validado y la operativa rodada. Las que esperan al cuarto trimestre van a estar probando en producción.
Coordinación con la matriz española
Para las compañías españolas con operativa en Emiratos hay una capa adicional que conviene resolver pronto y que rara vez está en la conversación inicial con el ASP local. Si la entidad emiratí emite facturas a la matriz española o a otras filiales del grupo, el cumplimiento Peppol en EAU tiene que coordinarse con el régimen español de facturación electrónica: Verifactu ya en marcha, y la facturación B2B obligatoria bajo la Ley Crea y Crece en horizonte cercano. Son dos sistemas distintos, con reglas técnicas y plazos diferentes, que no son interoperables por defecto.
Resolver ambos cumplimientos en silos, dejando que la filial de Dubái contrate por su lado y la matriz por el suyo, es una decisión que se paga durante años en duplicidades de coste, incidencias recurrentes de conciliación intercompañía, retenciones mal aplicadas y reportes consolidados que no cuadran. La alternativa razonable es diseñar la arquitectura fiscal y tecnológica desde la matriz, con visión de grupo, antes de que cada filial firme con su proveedor.
Lo que estamos viendo desde Dubái
En las últimas semanas hemos acompañado a varias compañías de nuestra base en Emiratos en este tramo concreto del proceso: comparativa de ASPs según el perfil real de operación, revisión de contratos comerciales que pueden requerir ajuste por el cambio de régimen, y análisis de compatibilidad del ERP local con los sistemas de la matriz en España. Estamos detectando ya presión al alza en las tarifas de implementación y primeras señales de filtros de aceptación por parte de los ASPs con más cuota. La prórroga al 30 de octubre dará margen administrativo a las empresas que vayan tarde. El proyecto, en cambio, sigue durando lo que duraba: alrededor de doce meses bien ejecutados.
Para una compañía española que opera en EAU y aún no ha arrancado el proceso, la ventana razonable para tener un ASP firmado y un plan interno cerrado se cierra en las próximas seis u ocho semanas. Después, el coste sube y la disponibilidad de consultor experimentado baja. Y el grueso del esfuerzo coincide con el cierre del año fiscal, que es el peor momento posible para meter a finanzas en un proyecto crítico.
¿Cómo podemos ayudar?
Desde 2012 acompañamos a empresas y grupos familiares españoles en su operativa en Emiratos. Si su compañía está dentro del umbral de AED 50 millones y todavía no ha definido cómo abordar el cumplimiento, podemos revisar su situación concreta en una primera conversación de una hora: estado actual del proyecto, selección de ASP, revisión contractual, coordinación con la matriz y diseño del proyecto interno. De esa conversación sale un mapa de actuación claro y unas prioridades para las próximas semanas.




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